Llegar a este gran estadio es relativamente fácil. Conociendo cómo funciona el transporte en Río de Janeiro, lo más aconsejable es hacerlo en metro. El subterráneo apenas cuenta con dos líneas (verde y naranja) y ambas transcurren a la par durante diez estaciones (desde Botafogo hasta Central). La parada de Maracanã, con salida a las puertas del estadio, se encuentra en la línea 2. Si vas desde la playa de Ipanema o desde Copacabana (estación Cardeal Arcoverde) tendrás que hacer transbordo y, en media hora aproximadamente, estarás en el estadio. Así de sencillo.

Por eso, este post no trata exclusivamente de cómo llegar a Maracanã. Ya veis que no tiene mucha complicación y que apenas ofrece alternativas, salvo que queráis complicaros la vida. Más o menos lo que hice yo el día del España-Chile del Mundial de Brasil 2014. En lugar de tomar tranquilamente el metro en Cinelândia (allí estaba mi hotel) y bajarme siete paradas después, decidí hacer el trayecto en un autobús de aficionados chilenos. Eso implicó una serie de inconvenientes (como veréis en el vídeo): sufrir el tráfico de Río, realizar una parada técnica para arreglar el aire acondicionado, atravesar controles y desvíos para evitar las zonas colapsadas y, finalmente, ser desalojados del autobús para continuar el trayecto a pie por una zona, según confesó el conductor, poco recomendable. Una extraña pero divertida odisea.